viernes, 28 de diciembre de 2018

CLAMOR PERSONAL

Es la vida... ¿Cómo escapar?
Me acuna en sus brazos cálida, apacible
También golpea fuerte, implacable
Me hiere con sus garras, cruel
Quiero dejarla y se aferra a mí
Por momentos tierna, mansa, sencilla
Cuando menos lo espero, sorprende.

A veces ahoga
Me asfixia, me aplasta... todo al mismo tiempo
Y quiero huir
No tengo valor para atacarla, no puedo hacerlo
Me castiga sin piedad y sin aviso
Se burla de mi fuerza, de mis supuestas defensas
De todo lo que creía seguro.

Como animal salvaje arrebata de un zarpazo la alegría, los sueños
Y los devuelve también... o los cambia, cuando quiere
En forma breve y veloz, como el mejor acto de magia.
No la entiendo, no la abarco, no logro descifrarla
Ya no lo intento, no soy nada ante ella, me dejo llevar...

Me sacude, me estremece, como a una débil gota que cae
Arrastrada, impelida, sin saber hacia dónde ni porqué.
Sollozo bajo las pisadas de los transeúntes
Y ella insiste, otra vez ...

Me seduce con su fragancia de risas, me embriagan sus sabores
Me engaña con colores de amor, y la sigo ... me convence e ilusiona.
Vuelvo a creerle... ahí voy de nuevo.
Su belleza encandila, me llena, me aturde de gozo. Y ella me escupe...
Empuja, zarandea, vuelve a agredirme. La sufro. Lloro, padezco
No hallo consuelo, nadie escucha mis gritos, me niega su luz.

La busco con ansias, su abrigo añoro.
Sigo esperando su abrazo, la quiero.
Que alguna vez florezca, para volverla a sentir.
Caprichosa, mágica, lenta, fugaz.
Y que me aliente o me arrastre.
Porque de ella lo espero todo, lo anhelo todo.

Autor: Verónica Maita
País: Venezuela



jueves, 20 de diciembre de 2018

EL DÍA DE MI ESPERANZA EN TI

En ese día te diré que vivo porque me levanté en ti...

En ese día te veré a los ojos y respiraré tu aliento para decirte que me deleito todo en ti...

En ese día de mi alegría perfecta, gritaré que eres mi todo y que me contienes...

En ese día de los cielos bellos, yo te abrazaré para ungirme en tu remanso de aguas de aroma de flores...

En ese día de mi redención, serás mi salvación y caminaré de la mano contigo, sintiendo que no necesito nada más...

En ese día seré más tuyo que la luz al sol y no aparecerán recuerdos tristes ni oscuros ante tu luz...

En ese día quiero que sepas que te amo con definición absoluta y que seré completo porque te tengo...

En ese día diré a Dios que he pagado todas mis deudas porque me entregué a ti en todas mis formas...

En ese día todo el tiempo se condensará en tu rostro, en tu reír y en tus cabellos, y el tiempo mismo se hará insuficiente para quererte...

En ese día el horizonte se mostrará en tu espalda y el agua del mar te verá con envidia porque nadie la ha amado así...

En ese día, todas mis promesas serán tuyas, y cuida de no pedir mi vida porque ya te pertenece...

En ese día de mi reír, todos mis sueños se harán uno en tu beso...

En ese día, todo mi significado se definirá en tu abrazo...

Ése es el día de mi esperanza en ti.


Autor: Josmir Saaid Rodríguez
País: Venezuela

DISTANCIA Y OLVIDO

¿Cuánto más me abrumará la distancia
en el torbellino de la duda,
que con contraste abarca todo?
¿Cuánta desilusión arrastra?
Noches tenebrosas en el olvido,
que duermen cual niño pequeño
inocente de su destino.
Fragancias inciertas y silentes
que no dejan espacio para otra cosa más
que para traer sus memorias
a mi frágil mente.
Esperanza que te aferras tan risueña
al encuentro de lo prohibido
y esperas a solas junto a mí
un sabor de lo pasado
en un pequeño descuido.
Y espero, sí, espero mis sueños.
Espero para verte en ellos de nuevo.
Pero todo se disipa en un instante.
Vuelve el día, amanece sin pedir permiso
y con él despiertan mis anhelos.
Traes otro aroma
pero igual me entrego sin miedo.
¡Y vivo!
Nuevamente cae la tarde
que con ironía me mira
y me cuenta que otra vez
llegará la noche
y me hallará sola...


Autor: Mary Alejandra Figueroa
País: Venezuela



jueves, 13 de diciembre de 2018

EL HOMBRE QUE NADIE VIO

Regresábamos a casa en el autobús de la empresa. Ese día sábado nos pagaron y la mayoría de los obreros íbamos felices a sabienda de que ese dinero sería destinado a pagar nuestras deudas. Por la ventana no se miraba, pues una lluvia torrencial cubría la carretera. El chofer se notaba un tanto nervioso por la poca visibilidad. Los pasajeros se encontraban somnolientos por las extensas jornadas laborales. Por el contrario, yo estaba intranquilo ya que presentía algo extraño en el ambiente.

A pocos minutos de partir, el chófer se detuvo de un frenazo, gritando que alguien se había cruzado en el camino. Después de unos instantes de incertidumbre, un par de hombres que vestían impermeables negros, subieron pidiendo un aventón, debido-según ellos había una avería con su automóvil.

No hay problema, dijo el chófer, acomódense en los asientos traseros por favor.

Los demás obreros continuaron cabeceando mientras se escuchaban cumbias en las bocinas del autobús. Al acabarse una canción, observé de reojo a uno de los dos tipos acercarse al conductor y ordenarle apagar el estéreo. Me tallé con fuerza los ojos para espabilarme y miré al individuo con un arma en la mano derecha.

¡Despierten, cabrones! gritó el hombre de repente. Saquen todo el dinero o me los quiebro aquí mismo.

No puede ser. Murmuró la señora que estaba sentada a mi lado, esta es la segunda vez que nos asaltan en este mes. Las autoridades nunca hacen algo.

Tranquila, le dije. Mantengamos la calma.

El otro tipo con morral al hombro y cuchillo en mano, caminó por el pasillo exigiendo el dinero a la gente.

¡Rápido!, ordenó el asaltante que portaba la pistola. No se hagan pendejos también saquen sus teléfonos.

Los pasajeros, sumisos y callados entregaban su salario al delincuente, no obstante un anciano se negó rotúndamente argumentando que el dinero era para pagar sus medicamentos. El ladrón de morral golpeó al viejo con el puño y le sacó la cartera.

¡Mejor mátenme! pidió el anciano. ¡Malditos cobardes!

Sorpresivamente el tipo de la pistola apuntó y acertó un balazo en el cuello del viejo. En ese momento todos nos lanzamos al suelo, el anciano se desangraba en su butaca ante la mirada atónita del asaltante del morral.

¡Quítales el dinero ya, carajo! El tipo se notaba frenético. Parecía estar drogado.
¡Ya voy! ¡Ya voy! dijo el del morral.

El hombre de la pistola se fue acercando hasta mi posición, examinándonos a todos con ojos desafiantes. Los voy a agujerear a todos si no me entregan el dinero, sobre aviso no hay engaño. Llegando a la entrada de la ciudad, el autobús cayó en un enorme bache provocando que el asaltante se tambaleara y por tal motivo, dejara caer su arma, la cual quedó cerca de mis pies.

¡Eres un animal!, insulto al conductor. Ya para la unidad. Aquí nos bajamos. Levanté el arma del piso y la apreté con fuerza. Pensé en arrojarla por la ventanilla pero el bandido me inmovilizó de un brazo.

¡Dámela, cabrón!, no te quieras hacer el héroe. Forcejeamos hasta que una rabia incontrolable inundó mi ser. Empujé al hombre hasta el otro asiento. El hartazgo me impulsó a disparar y matar al bandido a sangre fría. El otro tipo me imploró piedad a pesar de sus llantos, no había marcha atrás. También lo asesiné, descargando todas las balas en su cuerpo.

¡Aquí no ha pasado nada! gritó el señor desde el último asiento, se hizo lo que se tenía que hacer y punto. Vámonos. Nadie vio nada - dijo una señorita. Al menos yo ya no me acuerdo de lo que ocurrió. Descendimos del vehículo y pude sentir algunas palmadas de aprobación en la espalda.

Diremos que un grupo de encapuchados mató a esos cretinos - me dijo el chófer. Enseguida sacó su radio y llamó a la policía.

Así es - dijo una muchacha. Fue un ajuste de cuentas entre pandilleros. De esta forma, todos seguimos nuestro destino a pie, en medio de la lluvia, con sentimientos encontrados. Luego de llegar a casa y encerrarme en mi dormitorio. Me percaté que tenía fajada la pistola. Permanecí pensando en las injusticias que vivimos día con día y en que todavía habían escorias haciendo de las suyas allá afuera, mientras yo estaba sentado en la cama. Me puse de pie, levanté la pistola y apunté hacia el espejo, luego dije:

- Y si yo...

AUTOR: SERVANDO CLEMENS
PAÍS: MÉXICO

martes, 11 de diciembre de 2018

MI AMADA MUJER

Aquí estoy mirando el álbum de fotos de mi boda.
Ha pasado un tiempo desde que mi amada se fue.
La tristeza me embarga al recordarla, es como un filo cortante que atraviesa mi pecho y me impide respirar.
¿Por qué? ¿por qué me la arrebataron?
Recuerdo que la conocí en un evento social llevado a cabo en una localidad de España, era la boda de unos compañeros de trabajo.
Me saludó de forma tan cordial que quedé como en una jaula, de la que no quería salir. Su personalidad me atrapó, fue mágico, nunca creí que después de tantas decepciones amorosas, volvería a entusiasmarme con alguien como ella.
El placer, la alegría y sus gestos, manifestaban tanta felicidad que, en definitiva, me enamoré.
Me sedujo con su encanto y sus palabras. Esa misma noche hicimos el amor como un par de almas que, después de tanto tiempo, se encontraron para fundirse en la piel de su alma gemela.
Una tarde me llevó a conocer su trabajo. Decoraba salones para eventos importantes de empresas, también organizaba y asesoraba fiestas de matrimonio.
Estuve tan feliz cuando decoró el salón donde nos casamos. Ese fue parte de su regalo para mí, todo era hermoso.
Luego de nuestro matrimonio, durante la fiesta, una horda de desadaptados sociales entró al salón gritando consignas y golpeando a todos. Uno de ellos accionó un arma de fuego y cegó la vida de mi amada.
Me consuela solo un poco recordar que en el tiempo que compartimos, fuimos libres y felices.
Ahora mi llanto de soledad no alcanza a expresar el dolor que esos malditos homofóbicos me causaron, pero sé que para ella también fui su amada mujer.

Autor: Miguel Figueroa
País: Venezuela


jueves, 6 de diciembre de 2018

¿QUÉ ES EL AMOR?

¿Qué es el amor?
Me lo pregunto a cada instante, mi consciencia habla
y dice que es pureza, es sencillez, es lo simple y maravilloso de la vida.

Le pregunto, ¿Cuándo se da?, se limita, se esconde, se calla
¿Cómo es que se ama? ¿Cuál es la porción adecuada?
No hay respuestas, solo escucho esa voz dentro de mí que dice...
Tienes que encontrarlo para aprender a descifrarlo.

Pero...¿Cómo saber qué es el adecuado?
¿Cómo no caer en el error?
He tropezado tantas veces que ahora dudo de su existencia
porque quizá yo amo equivocada
yo entrego el alma, el corazón, el ser entero y me quedo solo con los recuerdos
que aquello que lastima, que mutila que hace daño y contamina
o será acaso que los humanos no amamos con la misma intensidad
unos aman más, otros menos, otros no saben ni siquiera lo que significa,
es que acaso, ¿Vale tan poco? porque no nos atrevemos a luchar.

¿Por la cobardía de amar sin reservas?
Porque mencionar un te quiero, un te amo, jamás estarás sola y seamos tan falsos
¡Por qué! la puta ilusión viene a ser parte del amor
si lo usamos para beneficio propio.

¿Por qué romper un corazón? Verlo morir, denigrar y no nos compadecemos
por ayudarlo a sobrevivir, ¿Qué clase de monstruo somos?
¿De qué material estamos hechos?

Qué es lo que aprendemos día a día
nuestra esencia, ¿Dónde está?
se supone que cuando nacemos traemos el amor
no hay maldad, existe humildad, no existe odio, celos, traición

Entonces, ¿Cómo evolucionamos?
Dónde se va quedando ese amor, porque para ser honesto
hasta el amor propio se pierde, nos envolvemos en la vanidad
en lo material, en la rutina, en ser el mejor cada día.

¿A eso se le llama amor?
Y al final, ¿Qué dejamos?
¿Qué es lo que en realidad queda de nosotros?
dejamos buenos recuerdos o vagos recuerdos, dejamos lo material
y lo esencial ¿Dónde está?

Nos enfrascamos en la monotonía, en la dura vida, en no cuidarnos y después...
¡Después, qué!
¡Bah! Terrible ironía
¿Alguien sabe lo que es el amor?
o ¿solo queremos relucir o estamos muertos por dentro?
La sencillez va de la mano del amor
la humildad es compañera fiel de él
y aún así  sigo pensando que en algún rincón olvidado
existe el amor entre nosotros.

AUTORA: VERÓNICA LINARES SALASAR