Y
¡líbranos del amor! fueron las últimas oraciones que el silencio intuyó en mi
alma pues al no existir módicas sumas de alegría, la soledad es el último
refugio que un amante enamorado esconde. Tramos de grandeza padece aquella
turbulencia de tertulias insolentes.
Y
¡líbranos del amor! porque si nos destituyes de la fe, el hombre asechará los
rincones del infierno y el recuerdp...cuán pausado como un suspiro ¡hoy! se
amilana ante la tempestad del pecado en cambio la traición, un error que decae
en segundo plano congregando falacias y destilando argumentos abstractos...
Y
¡líbranos del amor! porque aquella inconsciencia tormentosa, retrae atributos
misceláneos de ira y tristeza amoldando cuantiosas vanidades, en cambio el
hombre...¡pobre! enfrentas cada momento una realidad confusa y ¡válgame! la
compleja humillación que el reino de los cielos abstiene a los ciegos de
corazón.
Y ¡líbranos del mal! Porque hoy, el cuerpo, imprudente, desdichado e
incierto
Amante de lo inhóspito y terrenal fortuito
Consciente del inoportuno desvelo y nuestro ¡dios!
¡vida eterna para el salvador! En cambio aquella alegoría incierta e
insípida
Desvirtúa el complejo significado de amar.
Y ¡líbranos del mal! Aunque entre tambores, el sonido del cielo
Desconcierta nervios de acero y desde el olimpo
Afrodita atolondra cálidos pecados,
Cuando los sentimientos huyen despavoridos y entre el gentío aquella
indecisión
Es sometida hacia una infinidad de dudas.
Y ¡líbranos del mal! Porque no me apetece intervenir en lo más
remoto
De mi existencia ¡vana sonrisa! cuantificas el silencio,
disminuyendo alegrías de estigmas
E inmolas el contorno destinado al fracaso,
Porque…¡hoy! el hombre, necio pereció en medio del pecado.
AUTOR: SALAZAR GONZALES JUAN LEONARDO
PAÍS: PERÚ
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