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En el momento de
mayor
Vida le llegamos
Brevemente a la muerte
Los cuerpos se
atraen
Se pierde la razón
Se olvida el pecado
Y cada hombre y
mujer en los cuerpos unidos
Es toda la especie en su desesperación.
La generación del uno a partir de dos
en cada acto sexual está latente.
El deseo en su satisfacción muere
y de esa muerte generosa en semillas blancas
puede que una de ellas
corone la vida si el momento misterioso quiere.
Más fuere lo que fuere
en el momento de mayor éxtasis
nos privamos entre dos
de una vida quedamos como
almas perdidas.
Brevemente la existencia nos aparta
cuando conseguimos en un segundo fundirnos
y confirma la ilusión de la separación
y que somos inmortales como especie.
Semillas que caen del árbol de la humanidad
se pudren entre hojas y tierra
y resucitan en su olvido pareciendo diferente.
La vida no vence a la muerte
si antes no muere,
Adán es uno solo,
en tantos que nos precedieron y luego
como otros suceden.
La humanidad es una sola
venimos del mismo árbol de la vida
y nos enterramos en la misma tumba de la muerte.
Este es el paraíso que cuidamos,
con sus dos árboles y cuatro ríos que riegan
nuestra especie.
Lo hemos olvidado hasta ese momento
de mayor vida cuando le llegamos a la muerte.
AUTOR: OSWALDO LÓPEZ
País: Venezuela
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