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El árbol se seca
Se quebró el espejo
Las aves emigran
Voy
Hacia la escurana
Inevitable
Cruzando ese puente
De hojas caídas y
secas
De distancias
Insalvables
Lámpara débil en la
oscuridad
Estrellas que me
acompañan
Perfume de la noche
Ruidos misteriosos
En los árboles
Caminar
Sabiendo el final
La dicha triste de
las despedidas
El fuego de la
claridad
Que ahora baña
El amor en mi
espalda
Comprendo
Nunca estuvo de
huida
Respirar hondo
Mientras se camina
El suave viento trae
Pájaros, grillos,
ranas
En sus lejanías
La vastedad del
pasado
También a oscurana
conmigo camina
Arropa la colcha de
las sombras
Y a dormir el sueño
final
Invita
Soy un extranjero en
la vida
Regreso entre rezos
y sin miedos
Porque no hay un
dios que me obligue
Sino esos ídolos que
los hombres han hecho
En sus diatribas
Desamparado en esta
caída
Regresar al exilio
desde el exilio
Y encontrar al niño
Que creía olvidado
Y es el que ahora
Con sus ojos mira
Con sueños comenzó
mi vida
Destruyendo sueños
Termina
De un vientre oscuro
y sin Consciencia vengo
Y voy hacia otro
vientre
En una tumba que me
guía
El árbol se seca
Se quebró el espejo
Las aves emigran
La lluvia apaga el
fuego
La madera se pudre
entre la vida
Quedan las palabras
en el viento
Crepitan las voces
La desilusión camina
Las telarañas
vigilan las últimas agonías
Los pensamientos se
confiesan
Sin pedir
penitencias
Ni nuevas recorridas
Tiembla el tiempo
Un largo monólogo
Culmina
Se consume en su
final la vela
Las alargadas
sombras
Se disipan
El vacío del final
Que llena
Las cruces de
madera con la palidez de la luna
Sus pequeñas
lágrimas brillan
Desaparecerá el
cocuyo
El árbol se seca
Se quebró el espejo
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AUTOR: OSWALDO LÓPEZ
País: Venezuela
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